jueves, 18 de julio de 2013

Tortilla de patata, sin huevos ( y sin patatas)

Muchos somos los que estos días ya disfrutamos de lo maravilloso de unas patatas recién cavadas, otros a punto están de hacerlo. Es de esta manera como queremos hacer llegar una receta a base de patatas, la tortilla de patata, sin huevo (y sin patatas).



Para ello necesitamos: 4 o 5 patatas grandes, 2 cucharadicas de harina de trigo, azafrán, sal y aceite de oliva.

Preparamos las patatas cortándolas para tortilla y las freímos. Cuando las patatas están ya bien doradas, mezclamos la harina con un poco de agua y azafrán.

Añadimos dicha papilla y la montamos como una tortilla normal.

Muy sencillo, y es que hemos querido recordar esta receta para valorar lo frugal que en ocasiones fue la dieta en nuestra comarca, las menos, puesto que casi todo el mundo disponía de algunas gallinas para su consumo personal, pero ahí queda eso.

Otra anécdota reside en los años de la guerra civil en los que precisamente por no disponer de patatas cuando estas se acababan o en el frente cuando los víveres escaseaban, se preparaba la tortilla utilizando como sustituto la parte blanca de las pieles de las naranjas, obteniendo el citado plato: la tortilla de patatas, sin huevos y sin patatas.

Receta pobre como las patatas a lo pobre o, como dicen en Altura, patatas de pastor, de las cuales todos hemos podido dar buena cuenta.

También citamos hace ahora algún tiempo las patatas del puerco o patatas con piñol, conocidas en Bejís como patatas Perailas, o Volteadas en Pina, patatas cocidas con las corfas de las alubias, el piñol de la molienda, aceite, ajo y sal.

Y otras que nos han llamado la atención:

El ajilimojili:

Turramos unas cuantas patatas y cabezas de ajos, las pelamos y picamos en el mortero obteniendo una pasta fina a la que se añade aceite y que sirve para acompañar a las sardinas de bota asadas en un elocuente recuerdo al ajoarriero conquense o ajopollo peninsular.


Patatas viudas: su nombre es debido a que no llevan ni carne ni pescado.

Pelamos y cortamos las patatas a dados. Hacemos lo mismo con una cebolla mediana rallándola. En una cazuela de barro (cosa importante), calentamos el aceite, freímos la cebolla y cuando esté dorada retiramos del fuego y añadimos pimiento colorao y agua. Tornamos la cazuela al fuego y cuando rompa a hervir añadimos las patatas y la sal.

En un mortero picamos las nueces, las almendras, el pan frito, los ajos y el perejil, añadiendo la picada cuando las patatas estén cocidas.



Esperamos que os aproveche.

Y como reza el refrán:

“El que como bien y pede fuerte, que no le tenga miedo a la muerte”



Thymus vulgaris

1 comentario:

Anónimo dijo...

Es curioso que la tortilla sin huevos se parezca bastante a la que comen los veganos, pero estos la hacen con harina de garbanzo en vez de la de trigo debido a que el veganismo de aquí tiene gran influencia americana.