viernes, 17 de enero de 2014

San Antón y la espiritualidad del movimiento Eremítico en la antigüedad.

En plena festividad de San Antón me gustaría compartir una breve reseña de lo que fue su vida y por ende la forma de entender la espiritualidad por ciertos personajes, algunos posteriormente santificados. Una forma de entender la fe representada en la figura de eremitas y anacoretas, radicalmente opuesta al cariz que ya en el siglo IV comenzaba a tomar el cristianismo, cuando el emperador Constantino I autorizó el culto cristiano y éste se convirtió en la religión oficial del Imperio.

En los siglos III y IV se produce un periodo convulso en el Imperio Romano, un periodo de crisis que llevará a plantear religiones salvacionistas, que propondrán un mundo mejor más allá de éste. Este contexto llevará a algunos personajes a abandonar las ciudades y renunciar a los bienes materiales para tomar el camino del desierto. Los llamados eremitas penetraron en el desierto de Egipto para vivir en soledad y ascetismo. También fueron llamados Anacoretas aunque en un primer momento se denominaba así a los refugiados por motivos religiosos o perseguidos por las autoridades.  
Vivían aislados de la sociedad de muy diversas formas. Algunos dormían en sepulcros como el personaje al que dedicamos este texto, otros en cuevas y alguno de forma más excéntrica como Simeone el Estidita que vivió durante casi 40 años encima de una columna, éste último en Siria.

El Ascetismo era el ejercicio por el cual se buscaba purificar el espíritu en contraposición a los placeres materiales y carnales. Entre las oraciones y la vida contemplativa; el ayuno, la abstinencia, el sufrimiento o el silencio eran prácticas habituales de los ascetas. El cual se practicó de forma extrema en Siria. Y que no solo fue objeto de praxis cristiana sino también pagana.

Estos personajes vivían junto a animales que representaban una vuelta a la naturaleza salvaje anterior a la caída en el pecado original.
La alimentación es digna de mencionar, ya que era eminentemente vegetariana. Comían plantas recolectadas de la naturaleza y raramente se comía algo cocido o manipulado por el hombre ya que podían excitar el cuerpo. Ésto tenia su respuesta filosófica en la liberación de ataduras corporales en pro de la oración y contemplación.

Una de las razones que llevó a estos personajes a practicar este tipo de vida es el desprecio que les suponía la vida oficial de la iglesia, en la cual los obispos eran grandes privilegiados y abundaba la riqueza. Rechazaban por tanto la jerarquía eclesiástica.

Estas formas de vida, generaron una literatura que tuvo su mayor exponente en la biografía de San Antonio publicado por el obispo de Alejandria.

San Antonio o Antón Abad nacido en Heracleópolis Magna, Egipto, 251 es conocido por ser uno de los más celebres eremitas y se le considera fundador del movimiento eremítico. Su biografía fue escrita por San Atanasio con componentes históricos y legendarios. Se dice que a los 20 años vendió sus posesiones, dio el dinero a los pobres y se retiró al desierto a vivir una vida ascética.
Se cuenta también que en una ocasión se le acercó una jabalina con sus jabatos (que estaban ciegos), en actitud de súplica. Antonio curó la ceguera de los animales y desde entonces la madre no se separó de él y le defendió de cualquier alimaña que se acercara. Pero con el tiempo y por la idea de que el cerdo era un animal impuro se hizo costumbre de representarlo dominando la impureza y por esto le colocaban un cerdo domado a los pies, porque era vencedor de la impureza. Esto junto con su pasión por los animales lo convierte en su patrón.
Se dice que alcanzó los 105 años de edad. Su vida es representativa de lo que fue el movimiento eremítico en la antigüedad.

Sirvan estas líneas, sin ánimo de inculcar ningún dogma moral, para conocer antiguas filosofías vivenciales que nos ayuden a reflexionar en un mundo actual tan aferrado a todo lo material.

Valeriano Perfecto.

3 comentarios:

Santiago Fernandez dijo...

Muy buen articulo Valeriano como todos los que usted suele publicar. Articulo que nos puede hacer reflexionar sore los movimientos neorurales de abandono de la ciudad que se estan produciendo en nuestros dias. Han habido durante toda la historia individuos o colectividades que decidieron huir al campo y adoptar nuevos modelos de vida como por ejempl con la alimentacion. Ya miembros de los siete sabios del bosque de bambu criticaron la alimentacion a base de cereales propniendo alimentos no cocinados de mucha mejor digestion. Tanto la alimentacion como la vuelta al campo son dos formas de adoptar formas de vida más saludables pero lo que pienso es que no hay que caer en una idealizacion irreflexiva de lo natural ni en una idealizacion de la vida en el campo ya que como usted bien sabe: vivir en el campo y adoptar nuevas formas de vida esta bien pero no es el todo. Atentamente: Santiago Fernandez.

Guía Cultural y de Turismo de los pueblos del Palancia dijo...

Excelente entrada, sobre un personaje "entrañable". Es curioso, ahora que estoy descubriendo a algunos eremitas palantinos, presentes esta entrada sobre cómo surge este modelo de vida, y lo que se ajusta a lo que buscaban, ya no solo los citados ermitaños, sino sus vecinos cartujos, que en origen, aunaron la vida conventual o cenobítica con la eremítica de la vida en los "desiertos" de sus celdas.

Anónimo dijo...

Grandes reflexiones y anécdotas de este interesante blog que no deja de sorprender. Enhorabuena.