Entre otras
cosas que con este artículo queremos destacar es el “colaboracionismo” o
dependencia que algunas de estas asociaciones tienen con los poderes públicos y
acciones legales, las cuales no se deben en ningún caso desestimar, pero
tampoco deben ocupar el grueso de las acciones. En este sentido algunos de los
objetivos que por aquellos años se comentaban eran “posicionamiento público de los Ayuntamientos frente al polígono y su
efecto sobre el manantial, iniciar trámites y estudios necesarios para que el
manantial y sus alrededores sea zona protegida, etc.”
De este modo, y
siguiendo el curso de los acontecimientos, no hemos encontrado ningún estudio
de impacto ambiental, al menos público, en la página del ministerio, lo cual no
es garantía de nada como hemos podido comprobar en el caso de Castor, pero lo
que está claro es que aquí funcionamos con la política de hechos consumados, no
nos damos cuenta de la gravedad del problema hasta que no lo tenemos delante de
nuestras narices, y a veces ni eso basta.
¿Pero a qué
viene tanto royo? Pues viene a que el debate en torno a la instalación de la
empresa Grupo Dafsa en el polígono parece estar dando sus primeros pasos entre
colectivos y asociaciones que ven peligrar el acuífero de la Esperanza y el
Berro, tanto en lo que afecta a su contaminación como a sus existencias de
agua.
El Manantial de
la Esperanza es la base del regadío y el consumo de varios pueblos de la
comarca pero ahora parece ser que el agua va a ser utilizada por esta empresa
para la elaboración de sus zumos, horchatas y gazpachos, cuyo contenido y
proceso productivo principal se realiza utilizando agua, y aunque semejante
despilfarro no sea suficiente para que sus directivos dejen de tildarla de energéticamente
sostenible. ¿Qué interés puede tener si no una empresa de estas características
en instalarse en nuestra comarca?
En este caso,
el impacto ambiental, además de visual, estético, social, lumínico, etc.; no
fue suficiente para paralizar la construcción de una azulejera en el polígono…sí
una azulejera en el polígono, y en la que la pasividad de la gente en general
fue la tónica dominante.
Además de todo
ello, la filial de Mercadona, responde a los intereses de un mercado claramente
identificados, los de la comida basura, los colorantes y conservantes, envasados,
precocinados y demás cáncer; de una empresa que destruye el comercio local y nos
embute de productos basura (cuando en la comarca podríamos ser altamente
autosuficientes de la mayoría de productos que allí se dispensan) en detrimento
de nuestras carnicerías, verdulerías, fruterías, panaderías…verdaderas fuentes
de riqueza y de vida en los pueblos pequeños.
Por todo ello,
el debate que ahora, aunque tarde, comienza debe de tomar forma, ser colectivo
y apuntar a objetivos claros, para no caer en verdades a medias, en la retórica
del “mar menor”, y en el consentimiento de los Palantinos a este tipo de
proyectos.
Sirva esta
escueta nota pues para analizar y profundizar en todos estos aspectos.
Thymus vulgaris
2 comentarios:
Interesante sería conocer que cantidad de litros de zumo va a producir la empresa y además de documentar que cantidad de agua mana el manatial al año en condiciones normales.y empezar a hacernos una idea de lo que estos cabrones van a utilizar para hacer productos-mierda.
http://segorbeencontrol.blogspot.com.es/2012/08/pplan-de-emppleo.html
http://segorbeencontrol.blogspot.com.es/2013/01/casualidades-nada-mas.html
jajajajjajaj
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